Passt nicht? Macht nichts! Sie können Artikel bis zu 30 Tage zurückgeben
Mit einem Geschenkgutschein können Sie nichts falsch machen. Der Beschenkte kann sich im Tausch gegen einen Geschenkgutschein etwas aus unserem Sortiment aussuchen.
Bis zu 30 Tage Rückgaberecht
¿Conocer Cuba es lo mismo que sentir Cuba? Es una pregunta que siempre me he hecho y que nunca he podido responder apropiadamente. Será porque soy cubano y solo entiendo lo que veo yo dentro de la isla. Siento, claro, pero siento dolor y añoranza, como todo cubano que ama mínimamente su tierra. Sin embargo, la pregunta persiste; es permanente, da vueltas, convive yregresa.¿Qué es sentir Cuba? ¿Será el resentimiento de los que se fueron y no les permiten volver? ¿Será elllanto de las madres que tienen a sus hijos presos, desaparecidos en el Darién, ahogados en el Mar Caribe? ¿Será Cuba el pensamiento de libertad o la imposibilidad de pensar en libertad?No entiendo, como cubano, qué podría sentir alguien que no es de acá sobre mi país. Pero también siento en el pecho ese amor inmenso cuando cae la tarde sobre el malecón y me veo caminando sin rumbo, buscando un hogar donde regresar cuando necesito a mi país. Porque para nosotros Cuba es mucho más que una expresión o un territorio. Es el sentimiento de que también nos pertenecen esas tierras y esa libertad.Patria, dijo Martí: es humanidad. Y es la humanidad dentro de cada cubano lo que duele cuando nos tenemos que ir; es la humanidad que habita en millones de cubanos lo que puede ser la descripción de “sentir” Cuba.Sentir comparte origen también con el término pensar: ¿será pensar en Cuba lo mismo que sentirla? ¿Será que cada vez que una persona que haya conocido Cuba y piensa en ella está también sintiéndola? Tiene sentido, porque cuando llega el pensamiento también llega el calor del sol a la piel y el ruido a los oídos: los gritos y los carros que se mueven lento a través de calles rotas ybalcones llenos de gente fumando escandalosamente, mirando a los vecinos inmersos en la vida de la calle de enfrente.Porque La Habana solo se puede sentir para poder conocerla; porque Cuba tiene una especie de aura de nostalgia de tiempos mejores y futuros idílicos, pero un presente de realismo mágico que sacude cada esquina. Todos los cubanos recordamos el país mejor de lo que era, y la realidad aplastante nos dice que sí, que va a peor. Pero ¿no es esa realidad la misma que existía cuandonuestros amigos estaban todos en el barrio donde crecieron? ¿A quién le han quitado más? ¿Al que dejó un pedazo de alma en Cuba o al que se la arrancaron? ¿Será pensar en Cuba entonces la materialización del sentir? ¿Será, como ha sido siempre, la única forma de volver? Romper en llanto cuando un familiar pisa Cuba, o que el llanto rompa el piso del que se va.Para eso hice este libro: para que el pensamiento tome forma, imagen. Para que sentir Cuba sea una realidad que puedas abrir y hojear. Porque yo también soy cubano. Yo soy hijo de este archipiélago y también siento y pienso en él. Estando dentro, estando fuera, donde sea, Cuba va con nosotros.Para aquellos que nos visitaron y vivieron lo que significa la palabra Cuba, y sienten el olor de la calle en el cuerpo; para poder comprenderlos; para que los cubanos seamos parte de la historia delmundo y que la distancia esté más cercana cuando veas estas fotos. Porque si te fuiste, siempre querrás volver. Porque la isla flota por su propio peso, y en cada cubano hay un país distinto,rodeado por el Mar Caribe y con el sol más brillante que jamás se haya asomado al cielo.
Hallo! Ich bin Libroamiko, dein Buchberater.
Wie kann ich dir helfen?